lunes, 26 de mayo de 2014

Antes de la primera vista



"Este mundo es transitorio. El que nace en èl, vive como en un sueño (…) De la misma manera tus deseos e imaginaciones son el resultado del impacto del cuerpo y de sus sentidos (…) Asì pues, el objetivo es realizar a Brahma, la Realidad Suprema, poseedor de mil nombres distintos tales como Vishnu o Brahma”. Nirvana Upanishad.

Habita la niña o el niño el cuerpo de su madre antes de nacer y lo hace con la respiración. Amor 'antes de la primera vista', el olfato, el gusto o el tacto. Sòlo sonido. Cuando era niña recuerdo haber estado horas al lado de mi mamà mientras ella cosìa, oficio en el que era muy prolija y dedicada, en verdad creo que escuchaba desde la panza las puntadas y el hilo atravesando la trama, la tijera cortando apoyada sobre la mesa sin levantar la mano; pasados algunos años me animè a coser y antes de eso a cortar la tela. Siempre creì que había estado al lado de mamà para acompañarnos en la hora de la siesta de los otros, que era su hora de trabajo y que nada de la magia que hacìa la iba a aprender. Sin embargo, cuando comencé a cortar y coser y surgieron ropas interesantes y empecè a descubrir que sin notarlo concientemente había aprendido de ella màs de lo que creìa.

Hace casi un año en un taller de ashtanga yoga el profesor que lo dictaba leyò un poema de Oriah Mountain Dreamer llamado “La invitaciòn” que abrió varias ventanas en la pràctica ‘dentro y fuera del mat’. Acerca de la autora hallè que su nombre se debe a un momento en su vida luego de un síndrome de fatiga crónica en el que, a través de un sueño recibió el mensaje de cambiarlo; esto luego fue enlazándose con el plano conciente: en varios viajes que realizò como escritora se encontrò con algunas mujeres en Israel que confirmaron que este hecho (el de cambiar de nombre) es una antigua costumbre para atravesar situaciones que requieren una sanación interior profunda. Considerè luego de leerlo que la razón de existir y realizarse de una persona no dependen de una palabra que la defina y que cuando alguien elige cambiar de nombre no sòlo intuye, sino que tambièn sabe lo que hace. Si todo se tranforma y muta constantemente entonces las palabras y los nombres también, aunque claro, no siempre lo hacemos con la fluidez del agua.

La palabra que dice mi documento es ‘patricia’, mi nombre era ese y significa de padre libre o noble en latìn. Hace un tiempo una situación traumática familiar me hizo revisar todos y cada uno de los hilos y nudos que tejen la trama de mi vida y asì surgió matri. No creo necesario detallar còmo y de què forma recibì el mensaje porque lo considero algo ìntimo, sì prefiero compartir la ‘epifanìa personal’ de comenzar a honrar en determinado momento de la vida tambièn la nobleza y libertad de mi madre, como una forma de liberación. He buscado compatibilizar esta elecciòn con la pràctica de yoga para lo cual es preciso considerar que en los sistemas filosóficos o dàrsanas se da especial importancia a la experiencia espiritual antes que a la reflexión racional y que, si revelación y tradición se contradijesen, la decisión se inclina del lado de la primera. Ademàs, aspiran no sòlo a interpretar el mundo sino que también aportan teorías de salvación.

Segùn la tradición hindù las cosas no existen sino en la medida que son nombradas: la repetición de una palabra, de un mantra permite alcanzar la verdad esencial que se esconde tras ella (si esto fuera comprendido por los encargados de impartir justicia quizà los conflictos se resolverìan cantando). Què sucede entonces cuando son des nombradas, silenciadxs o transformadxs los nombres de las cosas y de los seres? Tal como algunas fotografìas captan algo del alma transitando determinado momento de la vida, màs allà de lo bello o lo feo, pueden reflejar la verdadera esencia o distorsionarla, en todo o en parte.

Me preguntè què siente un niñx cuando en ausencia de un ser amad@ o espiritu que lo completa (madre, padre, árbol, mar) y vive mitad de la semana o gran parte de su vida sin escuchar el sonido del mar o la montaña, sin escucharse decir ‘mamà’ o ‘papà’. Lo no dicho (no respirado) le quita integridad. Como pretender que un triàngulo sea ìntegro con sòlo dos lados o la serie estuviese completa salteándose algunas asanas y detalles total què puede pasar.

Asì, cuando se evita u olvida nombrar a algo por su nombre, como si algo o alguien te ‘tapara la boca’ hablando sin parar, interrumpiendo una idea o una carcajada, distrayéndote (distrayèndose) de llamar mamà, a vos mismx, lo que se interrumpe es la respiración. A veces son los propios condicionamientos en la mente, un teléfono, un timbre, tu papà hablando màs fuerte, alguien diciendo un chiste sarcàstico, que hace falta comprar algo o cambiar de canal. 

La pràctica en en lugar y momento propicios y la constante repetición del mantra de la respiración ujjayi permite recuperar esos regalos valiosos que creemos olvidados o perdidos, se integran cada vez màs y màs detalles que definen la cotidianeidad y la totalidad. Algo que también resulta interesante de observar desde la propia comprensiòn de yamas y niyamas: hay ahimsa, satya, aparigraha, asteya, brahmacharya en lo que respiro? hay paciencia, tolerancia, algo ausente, silenciado? Tapas, swadhyaya, isvarapranidhana, santosha, saucha?

Respirar. Respirar sin màs, junto a alguien, a vos mismx o al espíritu de la naturaleza. Nombrarse y ser en cada respiración, en ese instante profundo e infinito. Presencia verdadera, completa.

Sat Nam

sábado, 10 de mayo de 2014

0123456789 Sol
















En las series de ashtanga yoga hay entre cada asana y la siguiente una enlace llamado vinyasa que las une como hilando una guirnalda, un collar, un todo en el que movimiento y respiraciòn estàn sincronizados. Actualmente practico la primera serie (yoga chikitsa) y el comienzo de la segunda y bastante màs allà del plano fìsico busco profundizar y compartir la experiencia interna de la pràctica, aquello que crece hacia adentro. Uno de los aspectos que màs atenciòn me lleva es la vinyasa, forma parte de lo que tengo que practicar -y mucho!- en la yoga mat y en la vida.

Creo que cada pràctica es una vinyasa entre una y otra experiencia y asì como matemàticamente entre un nùmero y otro hay infinitos nùmeros, tambièn lo que sucede antes y despuès de cada pràctica: los ciclos, los lugares que habitamos, un viaje de ida o de regreso. Una vez una alumna que comenzò a practicar entusiasmada decidiò volver a su ciudad de origen y antes de despedirse me dijo: 'es como un àsana: cuando hay que desarmarla, se desarma y se pasa a la siguiente'. Quizà se trate de no permanecer en 'ese' lugar màs de lo necesario, tampoco menos, sino ir hacia el que sigue cuando sea oportuno, igual que enfrentar la vinyasa cuando ha de ser hecha. Y para eso, los bandhas son ùtiles como los canastos de mudanza.


Què es lo que me permite tomar conciencia de la vinyasa? Comenzar de cero: samasthitih; allì està la posibilidad de detenerse y percibir. Ya sea que se presenten el orden o el caos, hay un Orden màs allà: el sol està. Es el origen de la vida en la tierra y sin reconocerlo, saludarlo y reverenciarlo cada dìa, estaban desorientados mi alma y todo mi ser. Desatender la profunda influencia de la luna en el cuerpo fìsico y en los estados de ànimo y las emociones, implicaba ignorar la propia naturaleza, la femineidad, el lenguaje de las plantas. Sòlo observar y comenzar el saludo al sol permite volver a conectar con esa energìa, aùn cuando estè nublado:

visoka va jotismati
O la estabilidad mental se obtiene contemplando una luz luminosa, inafectada y radiante.
Patanjali, Yogasutras I.36. segùn Iyengar.






miércoles, 7 de mayo de 2014

Sustento


The steps a man takes from the day of his birth
untill that of his dead,
trace in time an inconceivable figure. The divine mind intuitively grasps that form inmediately, as men do a triangle.
This figure (perhaps) has its given function in the economy of the universe". Jorge Luis Borges

"Los pasos que una persona da desde el dìa que nace hasta que muere
trazan en el tiempo una figura inconcebible;
la mente divina intuitivamente capta esa forma de inmediato,
como las personas captan un triàngulo.
Esa figura (quizàs) tiene asignada una funciòn en la economìa del universo".

Me ha dado por imaginar que esa forma emerge de debajo de la tierra y  nuestro cuerpo, como una pelusa cuyo centro es un diminuto cristal, viaja dejando trazado en el aire, en el agua y en la tierra lo que es. De ahì la indescriptible sensaciòn de saltar, flotar o volar acercàndonos apenas al cielo.
Cuando era una nena hacìa gimnasia. Una bellas amigas, vecinas y hermanas de ascendencia rusa eran tambièn mis compañeras. Ellas no hacìan gimnasia, bailaban "como quien respira" y jamàs pensè que iba a hacer algo parecido, asì que a los diez años mi mente ya estaba muy condicionada por lo externo y dejè de saltar y volar para andar corriendo con un palo de hockey por otros diez años. Sabìa que tampoco la gimnasia deportiva era lo que alegraba mi alma, pero aùn conectaba con ese nùcleo que recubre la pelusa.

Màs deportes, colegio, relaciones sin raìz me fueron convirtiendo en una persona que dejò de ver completamente ese centro brillante (que tod@s tenemos), de creer en su origen y su esencia divina y en sus muchas capacidades. Los mismos 10 años fueron tambièn de dibujos y fotografìas hechos con alguna destreza, luego se transformaron en una carrera de diseño hasta que los bandhas institucionales se soltaron comenzada la dècada de 1990: asì el diseño pasò a ser un condicionamiento màs, y a la venta. Seres amados que perdì, mudanzas y raìces sin crecer, como las de los bonsai: sitiadas.

Entre tantos cambios internos y de los otros apareciò el yoga. primero asistir a clases, luego un instructorado, luego la primera pràctica de ashtanga con Germàn Garro. Aquella vez la pelusa perezosa se sacudiò sintiendo que aùn en el centro habìa una partìcula de cristal capaz de, con mucho esfuerzo, ser pulida. Ya tenìa dos hijos y, si bien los signos no siempre son fàciles de descifrar, empecè a notar que la aventura es inmejorable. Todavìa no discernìa entre esfuerzo y pràctica.

Discernir es una pràctica. Una pelusa no vuela porque haga esfuerzo, sòlo se deja llevar por el viento adonde sea que el universo lo disponga, y a veces queda atrapada en una grieta hasta el pròximo vuelo, se las ingenia para no hundirse fàcilmente en el agua como lo harìa una piedra, y va. Acercarse al fuego consumirìa su pelusa, pero no su centro. Si el tiempo es la trama a la cual pertenece o no, aùn no lo sè, en cambio sè que la pràctica va enlazando de a poco, punto a punto su destino, èste.