"Este
mundo es transitorio. El que nace en èl, vive como en un sueño (…) De la misma
manera tus deseos e imaginaciones son el resultado del impacto del cuerpo y de
sus sentidos (…) Asì pues, el objetivo es realizar a Brahma, la Realidad
Suprema, poseedor de mil nombres distintos tales como Vishnu o Brahma”. Nirvana
Upanishad.
Habita
la niña o el niño el cuerpo de su madre antes de
nacer y lo hace con la respiración. Amor 'antes de la primera vista', el olfato,
el gusto o el tacto. Sòlo sonido. Cuando era niña recuerdo haber estado horas al lado de mi mamà
mientras ella cosìa, oficio en el que era muy prolija y dedicada, en verdad
creo que escuchaba desde la panza las puntadas y el hilo atravesando
la trama, la tijera cortando apoyada sobre la mesa sin levantar la
mano; pasados algunos años me animè a coser y antes de eso a cortar la
tela. Siempre creì que había estado al lado de mamà para acompañarnos en la
hora de la siesta de los otros, que era su hora de trabajo y que nada de la
magia que hacìa la iba a aprender. Sin embargo, cuando comencé a cortar y coser
y surgieron ropas interesantes y empecè a descubrir que sin notarlo
concientemente había aprendido de ella màs de lo que creìa.
Hace
casi un año en un taller de ashtanga yoga el profesor que lo dictaba leyò un poema de
Oriah Mountain Dreamer llamado “La invitaciòn” que abrió varias ventanas en la
pràctica ‘dentro y fuera del mat’. Acerca de la autora hallè que su nombre se
debe a un momento en su vida luego de un síndrome de fatiga crónica en el que, a
través de un sueño recibió el mensaje de cambiarlo; esto luego fue enlazándose
con el plano conciente: en varios viajes que realizò como escritora se encontrò
con algunas mujeres en Israel que confirmaron que este hecho (el de cambiar de
nombre) es una antigua costumbre para atravesar situaciones que requieren una
sanación interior profunda. Considerè luego de leerlo que la
razón de existir y realizarse de una persona no dependen de una palabra que la defina y que cuando alguien elige cambiar de nombre no sòlo intuye,
sino que tambièn sabe lo que hace. Si todo
se tranforma y muta constantemente entonces las palabras y los nombres también,
aunque claro, no siempre lo hacemos con la fluidez del agua.
La palabra
que dice mi documento es ‘patricia’, mi nombre era ese y significa de padre libre o noble en latìn. Hace un tiempo
una situación traumática familiar me hizo revisar todos y cada uno de
los hilos y nudos que tejen la trama de mi vida y asì surgió matri. No creo
necesario detallar còmo y de què forma recibì el mensaje porque lo considero
algo ìntimo, sì prefiero compartir la ‘epifanìa personal’ de comenzar a honrar
en determinado momento de la vida tambièn la nobleza y libertad de mi madre,
como una forma de liberación. He buscado compatibilizar esta elecciòn con la pràctica
de yoga para lo cual es preciso considerar que en los sistemas filosóficos o
dàrsanas se da especial importancia a la experiencia espiritual antes que a la
reflexión racional y que, si revelación y tradición se contradijesen, la
decisión se inclina del lado de la primera. Ademàs, aspiran no sòlo a
interpretar el mundo sino que también aportan teorías de salvación.
Segùn
la tradición hindù las cosas no
existen sino en la medida que son nombradas: la repetición de una palabra, de
un mantra permite alcanzar la verdad esencial que se esconde tras ella (si esto
fuera comprendido por los encargados de impartir justicia quizà los conflictos
se resolverìan cantando). Què sucede entonces cuando son des nombradas,
silenciadxs o transformadxs los nombres de las cosas y de los seres? Tal
como algunas fotografìas captan algo del alma transitando determinado momento
de la vida, màs allà de lo bello o lo feo, pueden reflejar
la verdadera esencia o distorsionarla, en
todo o en parte.
Me
preguntè què siente un niñx cuando en ausencia de un ser amad@ o espiritu que
lo completa (madre, padre, árbol, mar) y vive mitad de la semana o gran parte
de su vida sin escuchar el sonido del mar o la montaña, sin escucharse decir
‘mamà’ o ‘papà’. Lo no dicho (no respirado)
le quita integridad. Como pretender que un triàngulo sea ìntegro con sòlo dos
lados o la serie estuviese completa salteándose algunas asanas y detalles total
què puede pasar.
Asì,
cuando se evita u olvida nombrar a algo por su nombre, como si algo o alguien
te ‘tapara la boca’ hablando sin parar, interrumpiendo una idea o una
carcajada, distrayéndote (distrayèndose) de llamar mamà, a vos mismx, lo que se interrumpe es la respiración. A veces son los propios condicionamientos en la mente, un teléfono, un timbre, tu papà hablando màs fuerte, alguien diciendo un chiste sarcàstico, que hace falta comprar algo o cambiar de canal.
La pràctica
en en lugar y momento propicios y la constante repetición del mantra de la
respiración ujjayi permite recuperar esos regalos valiosos que creemos
olvidados o perdidos, se integran cada vez màs y màs detalles que definen la
cotidianeidad y la totalidad. Algo que también resulta interesante de observar
desde la propia comprensiòn de yamas y niyamas: hay ahimsa, satya,
aparigraha, asteya, brahmacharya en lo que respiro? hay paciencia, tolerancia,
algo ausente, silenciado? Tapas, swadhyaya, isvarapranidhana, santosha, saucha?
Respirar.
Respirar sin màs, junto a alguien, a vos mismx o al espíritu de la naturaleza.
Nombrarse y ser en cada respiración, en ese instante profundo e infinito. Presencia
verdadera, completa.
Sat
Nam


