sábado, 10 de mayo de 2014

0123456789 Sol
















En las series de ashtanga yoga hay entre cada asana y la siguiente una enlace llamado vinyasa que las une como hilando una guirnalda, un collar, un todo en el que movimiento y respiraciòn estàn sincronizados. Actualmente practico la primera serie (yoga chikitsa) y el comienzo de la segunda y bastante màs allà del plano fìsico busco profundizar y compartir la experiencia interna de la pràctica, aquello que crece hacia adentro. Uno de los aspectos que màs atenciòn me lleva es la vinyasa, forma parte de lo que tengo que practicar -y mucho!- en la yoga mat y en la vida.

Creo que cada pràctica es una vinyasa entre una y otra experiencia y asì como matemàticamente entre un nùmero y otro hay infinitos nùmeros, tambièn lo que sucede antes y despuès de cada pràctica: los ciclos, los lugares que habitamos, un viaje de ida o de regreso. Una vez una alumna que comenzò a practicar entusiasmada decidiò volver a su ciudad de origen y antes de despedirse me dijo: 'es como un àsana: cuando hay que desarmarla, se desarma y se pasa a la siguiente'. Quizà se trate de no permanecer en 'ese' lugar màs de lo necesario, tampoco menos, sino ir hacia el que sigue cuando sea oportuno, igual que enfrentar la vinyasa cuando ha de ser hecha. Y para eso, los bandhas son ùtiles como los canastos de mudanza.


Què es lo que me permite tomar conciencia de la vinyasa? Comenzar de cero: samasthitih; allì està la posibilidad de detenerse y percibir. Ya sea que se presenten el orden o el caos, hay un Orden màs allà: el sol està. Es el origen de la vida en la tierra y sin reconocerlo, saludarlo y reverenciarlo cada dìa, estaban desorientados mi alma y todo mi ser. Desatender la profunda influencia de la luna en el cuerpo fìsico y en los estados de ànimo y las emociones, implicaba ignorar la propia naturaleza, la femineidad, el lenguaje de las plantas. Sòlo observar y comenzar el saludo al sol permite volver a conectar con esa energìa, aùn cuando estè nublado:

visoka va jotismati
O la estabilidad mental se obtiene contemplando una luz luminosa, inafectada y radiante.
Patanjali, Yogasutras I.36. segùn Iyengar.






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